Shlomit Baytelman: “Quiero que se mire el ciclismo como la posibilidad de hacer una ciudad más amable”

La Dolce Bici habló en exclusiva con la destacada actriz nacional que en abril pasado fue atropellada por un ciclista, cuenta que no quiso interponer una demanda y que todavía tiene la esperanza en que la persona aparezca. “Me gustaría que me contara qué fue lo que realmente sucedió. Que reconociera: ‘sí, venía a alta velocidad, venía contra el tránsito, sin luces’, que se expresara. Además, su testimonio podría servir como ejemplo para los demás, ‘esto es lo que no se tiene que hacer, esto fue lo que pasó’, etcétera”, confiesa.

En la vida de Shlomit Baytelman hay un antes y un después del 26 de abril de 2019. Ese día la actriz caminaba de regreso a su casa cuando a las 20:30 de la noche fue embestida -en las intersecciones de las calles Vicuña Mackenna con Almirante Simpson- por un ciclista que iba contra el tránsito. También hay un antes y un después entre las 20:30 y las 20:37 porque es exactamente siete minutos después del accidente que la actriz recobró la conciencia. ¿Qué pasó en esos siete minutos?, ese es un misterio que probablemente Baytelam nunca llegue a dilucidar porque producto del impacto que su cabeza recibió en el pavimento, su cerebro se fue totalmente a negro.

“Vi el reloj justo antes del accidente y a las 21:00 horas ya estaba en el hospital. ¡Te das cuenta, mira la suerte, fueron mágicas las dos cosas!, entre que me atropella el ciclista y la llegada de la ambulancia. Digo mágico porque no pasa mucho tiempo entre que sufro el atropello y llega la ambulancia a socorrerme, que además iba para otro lado, de hecho, la doctora me dijo: ‘íbamos para otro lado’. ¡Imagínate tú, la suerte!, pero no solo eso, suerte también que hubo una chica que me socorrió mientras yo estaba tendida en el suelo y esperábamos la llegada de los paramédicos. Se notaba que ella sabía de primeros auxilios porque no me movió y me mantuvo ahí hasta que llegó la ambulancia. Es más, es esta chica la que me dice que había sido un ciclista pero que se había ido. La persona que me atropelló tiene que haber entrado en un pánico tremendo porque me vio ahí medio moribunda, inconsciente, entonces probablemente también se cayó, pero se fue de inmediato”, rememora.

— Tengo entendido que decidió no interponer una denuncia, ¿por qué?

— “Porque no hay muchos antecedentes al respecto, no hay información. Por lo que se sabe es un ciclista de pista, deportista, porque por ahí alguien entregó un video muy oscuro donde nos vemos los dos en el suelo, pero una vez que recupero la conciencia esta chica que me sostiene me dice ‘fue un ciclista, pero se fue’. Entonces no hay mucha información, además creo que debería ser algo natural, que naciera por iniciativa propia y me contara qué fue lo que realmente sucedió. Que reconociera: ‘sí, venía a alta velocidad, venía contra el tránsito, sin luces’, que se expresara. Además, su testimonio podría servir como ejemplo para los demás, ‘esto es lo que no se tiene que hacer, esto fue lo que pasó’, etcétera”.

— ¿Usted también tiene algún tipo de responsabilidad en el accidente?

— “Yo también fui infractora. Es decir, fui muy prudente dentro de la infracción. Esto fue en Vicuña Mackenna a la altura de Almirante Simpson. Producto de los vehículos que van hacia Providencia y Bellavista en la vereda oriente de Vicuña se forma un taco tremendo, después viene una especie de bandejón y luego la vía que va hacia la Alameda y que en ese momento estaba totalmente vacía. Qué fue lo que yo hice, que pasé entre los autos que se encontraban detenidos y mi prudencia al llegar a la otra vía fue mirar desde donde vienen los autos. ¿Qué fue lo que vi?, una calle vacía por muchos metros, ¡no es que los autos estuvieran muy cerca, no, a lo lejos se veían los vehículos y la calle estaba totalmente despejada por lo que miré para ese lado y crucé. No crucé en una luz roja, sí, y eso siempre lo reconocí, digamos que yo tuve una precaución dentro de la infracción, y esta persona tiene que haber pensado lo mismo que yo, pero del otro lado, ‘está vacío, no viene nadie, me arriesgo’ y ¡paff, vino el golpe!”.

El impacto le significó pasar cuatro días en la UCI, dos fracturas en la cervical, la 1 y la 4, y la reconstrucción total de su ceja izquierda. Tuve la suerte de tener un equipo de médicos maravillosos que me socorrieron y por eso estoy así de recuperada, remarca, mientras muestra las cicatrices que le dejó la operación y continúa: “la ceja izquierda estuvo a punto de quedar sin movimiento porque el nervio estaba como molido y lograron reconstruirla. Tengo los ojos al mismo nivel, podría haber quedado con los ojos desnivelados”, confiesa.

Este es el lugar exacto donde la tarde del 26 de abril la actriz fue embestida por un ciclista que luego se dio a la fuga.

La viralización de una imagen

Uno de los hechos que Shlomit más destaca son los grados de lucidez que alcanza luego del impacto y que la llevan a contactarse con una de sus hijas para avisarle del accidente, guardar sus cosas y tomarse la fotografía que más tarde se volvería viral. “De repente recupero mi conciencia y me siento totalmente lucida. Llamo a una de mis hijas que vivía por ahí cerca, veo mis cosas, me saqué los anillos, ¡fíjate! y los guardé en el bolsillo del abrigo que llevaba puesto, pensando en todo lo que pudiera molestarme y que pudiera entorpecer el trabajo de los paramédicos. Todo protegido, todo muy lúcido, muy ridículo, así de esas cosas de mucha lucidez. No pude encontrar a una de mis hijas, llamé a la otra, le dije ‘me voy a la urgencia de la católica’. Me pusieron en la camilla, me metieron en la ambulancia, tenía el celular en la mano y me tomé una fotografía para ver cómo estaba, la vi, y la guardé. Esa imagen la publiqué al día siguiente, cuando ya estaba en la UCI. Nunca me imaginé que fuera a ser noticia y yo preguntaba por ahí ‘¿quién será el ciclista que me accidentó?’, pero no con mala leche, sino de la curiosidad, así como de película de investigaciones, así como de investigar qué pasó”, especifica.

— ¿Qué tipo de comentarios recibió luego de la publicación de esa fotografía en sus redes sociales y que le parece todo el debate que se ha generado en torno al accidente?

— “Los comentarios eran de gente muy agresiva en contra los ciclistas, pero yo tampoco quería eso, ¡porque no quiero eso! Al revés, quiero que se mire el ciclismo como la posibilidad de hacer una ciudad más amable, de disminuir el flujo vehicular y que tengamos un sistema de transporte público más eficiente.

El uso de la bicicleta me parece maravilloso. Es un medio de transporte que le ha dado también libertad a un montón de mujeres, que han podido llegar y subirse arriba de la bicicleta y poder mandarse a cambiar, poder hacer su vida, en general. O personas que están en barrios donde no hay buena movilización y gracias al uso de la bicicleta pueden acceder a sus trabajos de forma más expedita. Yo encuentro que todo esto que está pasando con el uso de la bicicleta es genial, entonces hay que apreciar esa fuente de libertad.

Por otra parte, me parece súper bien todo el debate que se ha generado en torno a este accidente, que algo doloroso signifique futuros no dolores, digamos, que signifique algo positivo. Somos tan vulnerables, estamos tan expuestos y es justamente a través de ese medio de movilización fantástico que es la bicicleta que queremos hacer una ciudad más amorosa, ¡entonces pongamos de nuestra parte y hagamos todo lo posible para que así sea!”, invita.

Cambios profundos

Y si bien Shlomit es una de las principales promotoras de este sistema de transporte limpio y sustentable, considera que es de suma importancia generar cambios profundos en lo que respecta a convivencia vial. En estos días en que ya puede salir a caminar, pero por sobre todo que se atreve a salir sola, cuenta, se ha encontrado con muchas imprudencias cometidas por ciclistas. Una de ellas es la que presenció hace muy poco cerca del Hospital Salvador y donde un ciclista iba a toda velocidad realizando maniobras por la vereda. “El resto de las personas no tienen por qué suponer que un ciclista está transitando por la vereda. Entonces en ese aspecto creo que los peatones estamos muy desvalidos”, evidencia.

Pero también se apresura en aclarar que le parece bien en algunas ocasiones los ciclistas se tengan que subir a la acera. “Yo encuentro que el ciclista también tiene que subirse a la vereda porque por momentos la calle es peligrosísima, pero ahí, por lo menos, que se anuncien. No sé, que toquen la campanilla. Que de alguna u otra forma se hagan notar, ¡aquí estoy, momentito, hasta que se bajen de la bicicleta o vuelvan de nuevo a la calle!

La actriz se declara fans de la bicicleta, aquí un ejemplo de ello.

Así como yo, automovilista, soy consciente al momento de salir de este pasaje (se refiere al pasaje donde está ubicada su casa) y por lo tanto salgo muy despacio pensando en que puede venir un peatón o un ciclista, ellos también tienen que pensar que en cada salida de calle o pasaje les puede pasar algo o pueden atropellar a alguien. Tienen que ser más conscientes de lo que está pasando a su alrededor y no mirar solo para adelante”.

En ese aspecto, precisa, el entorno podría ser mucho más amable si de verdad se recibiera también amabilidad del resto de las personas. “Yo siento que ahora hay una voluntad real por parte de los automovilistas porque las bicicletas transiten por las calles, ya no percibo esa agresividad de los primeros meses que se traducía instantáneamente en gritos y garabatos. Debemos ser conscientes que a veces una misma persona es también peatón, automovilista y ciclista. Por lo tanto, hemos de pensarnos en cualquiera de esos roles”, promueve.

Su llamado, entonces, es para que de verdad haya una buena onda con el ciclismo y que las personas que utilizan la bicicleta sean también responsables con ellos mismos y con el entorno, “porque todos tenemos derecho a transitar de forma segura por la ciudad”, subraya, y agrega: “que los ciclistas utilicen campanillas, el uso de luces, “¡cómo es posible que una persona que se mueve en bicicleta no transite con luces, fundamental, fundamental!, sobre todo ahora que se oscurece más temprano. ¡No utilizar luces es súper peligroso para todos!”, advierte.

Una buena solución, propone la actriz –especialmente para poder identificar a los dueños de las bicicletas en caso de un accidente- es el uso de patentes. “Fíjate que antes las bicicletas tenían patentes, yo me acuerdo, mi padre era ciclista y él se movilizaba para todos lados en bicicleta. Entonces yo creo que una buena solución puede ser el uso de patentes, gratuitas, por supuesto”.

El llamado eso sí, no es solo para peatones y ciclistas, sino que también para las propias autoridades, en ese aspecto, advierte la actriz, se deben construir ciclovías eficientes. “Algunas son realmente ridículas, se cortan en mitad de la calle, se desvían, continúan arriba de la vereda, etc. ¡La verdad que es bien difícil ser ciclista en una ciudad como Santiago! Ahora bien, creo que tanto automovilistas como ciclistas tienen que reducir todavía más la velocidad y por sobre todo, tener consciencia personal del entorno en el que se mueven”, declara.

Un ángel en la ciudad

Por la magnitud del impacto el del 26 de abril fue un accidente que le pudo haber costado la vida a la actriz, sin embargo, ella es una persona agradecida. Agradecida de la ambulancia que llegó a tiempo, de los médicos que la socorrieron, de no haber quedado con mayores secuelas, pero, por sobre todo, es tremendamente agradecida de la persona que la sostuvo mientras llegaba la ambulancia. “La mujer que me socorrió esa noche era una mujer joven, solidaria, amorosa, y me encantaría volver a reencontrarme con ella para darle las gracias y para preguntarle cómo sucedió todo, porque tengo esa tremenda curiosidad, es como una película de misterio”, recuerda.

Y como lo suyo es y será la actuación, la actriz acaba de terminar las presentaciones de la exitosa obra teatral “El círculo”, dirigida por Andrea Giadach y Alejandra Díaz Scharager. Este montaje pone en escena la a veces compleja convivencia que se vive entre el pueblo judío y palestino. “El círculo es un proyecto muy amplio en el sentido de la creación, en cómo un grupo de gente que viene del mundo del teatro, de origen judío y palestino, viven justamente sus encuentros diarios. La intención era realizar una obra de creación colectiva, pero lo que finalmente salió a luz, lo que quedó y nos pareció interesante de mostrar, fueron los conflictos y las situaciones que se nos fueron dando en nuestros propios encuentros, entonces eso lo hace una obra muy atractiva. El círculo es un tipo de obra que va mucho más allá del tema actual”, aclara.

Otro de los acontecimientos que tiene muy feliz a la actriz y que por supuesto está muy ligado con la actuación es su rol como directora de “Fenix”, grupo de teatro de la de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. “Sin que me hayan dado de alta especialmente, ya volví, por lo menos un día a la semana, y ya vamos bastante adelantados porque estamos preparando las presentaciones de lo que será el cierre de este primer semestre. Ese espacio me da mucha alegría”, confiesa.

Shlomit Baytelman está de vuelta y renace como el ave Fénix.

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