Educleta al servicio de la convivencia vial

Andrés Santelices Gálvez
Experto en movilidad urbana segura y presidente de la ONG Educleta. Miembro de la Mesa Práctica de Accidentes de Tránsito de Mutual de Seguridad y académico de movilidad urbana e inteligente en la Universidad del Desarrollo.

Crear hábitos de convivencia vial es un proceso que puede tardar días, meses o quizás una vida. No por falta de voluntad, sino porque la forma de moverse en la ciudad está regida por la velocidad. Pocos toman en cuenta que este factor provoca el 30% de los siniestros viales con consecuencias fatales. ¡Quiero llegar luego a mi oficina!, ¡no puedo llegar tarde a mi escuela o la tienda está por cerrar! Da lo mismo el motivo, somos expertos en vivir apurados. Con ese ritmo, pareciera que para algunos no es posible deternerse para dar espacio a la empatía y el respeto. Dos valores que son clave en la movilidad urbana y que dejarlos de lado nos puede provocar incluso la muerte.

Nuestra ONG Educleta, dedicada principalmente a promover la movilidad segura, precisamente ha centrado su trabajo en los últimos años a recuperar esa tan anhelada convivencia vial en nuestro país. Principalmente porque no podemos darnos el lujo de ver como a diario los siniestros viales destruyen sueños, familias y hogares, sin que hagamos algo al respecto. Para ello quisimos dejar de lado la clásica educación vial centrada en lo técnico y nos enfocamos en brindar más valor a las personas a través de programas de formación que permitieran experimentar otra forma de aprender. Teniendo como base una metodología participativa activa, nos enfocamos en utilizar el juego como la principal fuente de interacción entre el conocimiento y quienes participan en nuestras capacitaciones.

La Ley de Convivencia Vial y la experiencia como usuarios de las vías han sido nuestros pilares para desarrollar nuestras estrategias al punto de ampliar el campo de acción y ya no sólo enfocarse en el uso de bicicleta, sino también en peatones y usuarios del transporte público. Incluso, hasta nos solicitan clases para automovilistas. No es descabellado ni tampoco es que estemos perdiendo el rumbo, todo lo contrario, es una excelente oportunidad para abordar el ecosistema vial desde todas las perspectivas. De hecho, en más de un empresa nos ocurrió que la relatoría estaba dirigida para ciclistas pero el grueso del público era automovilista. En esas ocasiones, además de invitarlos a repensar la forma en que se mueven en sus vehículos contaminantes, les brindamos el espacio para reflexionar sobre la inteligencia emocional que debe primar en sus hábitos y pensar cada acción para no poner en riesgo a los actores de la movilidad más vulnerables como son precisamente el peatón, el ciclista y el motociclista.

En cinco años de historia, Educleta capacitó y mejoró la calidad de vida a más de 25 mil personas en Chile gracias a que colectivizó el conocimiento sobre algo tan esencial como es la movilidad segura. Es por eso que cuando fuimos invitados a participar en el proceso de discusión de la Ley de Convivencia Vial junto a otras organizaciones de la sociedad civil fue para nosotros un espacio que valoramos pues nos permitió incidir en la política pública en materia de movilidad y llevar a la práctica los reparos que teníamos sobre la Ley de Tránsito.

Ahora bien, a cuatro meses de su puesta en marcha creemos que la implementación no fue la esperada y que hay aspectos que se deben corregir, no necesariamente en la ley misma sino en el contexto que la recibe. En las primeras semanas de funcionamiento el país fue testigo de cómo quedó en evidencia la falta de coordinación entre el Ministerio de Transportes y Carabineros de Chile que provocó que funcionarios policiales multaran de forma ilegal a ciclistas por el no uso del chaleco reflectante en horarios en que no es obligación, situación que no sólo atentó contra el espíritu de la ley sino que contra los contra los objetivos de las modificaciones clave de la Ley de Tránsito como la protección de los usuarios más vunerables de las vías como son la fiscalización de la distancia de 1,5 metros de protección para el adelantamiento de los ciclos y la velocidad máxima de 50 kilómetros por hora en zonas urbanas, entre otras.

Por otra parte, la infraestructura urbana deficiente y la falta de señalética vial reforzando las nuevas medidas no tienen relación con aquello que exige la misma ley. Conscientes de esta situación, Educleta junto al Gobierno Regional Metropolitano, ejecutaron desde marzo el proyecto Rutas Seguras en La Pintana, iniciativa que tiene por objetivo mejorar la seguridad vial en entornos escolares precisamente con infraestructura vial en 2,7 kilómetros mediante pintura, iluminación, señalética y radieres con juegos que fomentan en los estudiantes la movilidad segura de una manera lúdica.

Con la vuelta a clases y al trabajo aumentó considerablemente la cantidad de empresas y escuelas interesadas en nuestros servicios y más aún considerando que existe una demanda de información sobre la Ley de Convivencia Vial. Los estudiantes en especial están más interesados en moverse a través de ciclos dado que los jóvenes están más dispuestos a moverse de forma inteligente por la ciudad e incluso, conscientes de sus derechos, le están exigiendo a sus respectivos establecimientos educacionales una mayor infraestructura para estacionar sus bicicletas. Este es el mejor ejemplo de cómo a través de la educación y la infraestructura adecuada es posible lograr el cambio cultural al que aspira la ley y que consolidará el paradigma de la movilidad urbana segura.

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